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Católicos y protestantes: ¿enemigos o amigos?

 

Esta es la historia de dos hermanos.  Uno vivía en Alemania y se llamaba Martín.  El otro, en Roma y se llamaba León.  Se querían, pero un día pelearon.  Una pelea terrible.  Martín trató a su hermano de diablo, de burro, de prostituta.  A León le oyeron decir  un día: “La conducta de ese borracho alemán me tiene sin cuidado. ¡Ya se le pasará la borrachera!”

Surgió entonces la Reforma Protestante que arrancó de la Iglesia Católica a la mitad de Europa. León X excomulgó a Martín Lutero, y éste excomulgó  al pontífice de Roma.

La pelea de los dos hermanos se hizo cada vez más amarga y se transmitió a los hijos de los hijos por cien generaciones.

Han pasado quinientos años.  La herida en el cuerpo de Cristo ha permanecido abierta, sangrante.

 Pero llegó el día en que ni los católicos, ni los líderes de las grandes iglesias protestantes nos resignamos a que las cosas sigan así.  Somos hermanos, y a todos nos une un mismo bautismo. ¿Por qué entonces enfrentarnos como enemigos? Es un escándalo para el mundo la división reinante entre los seguidores de Jesucristo.

Los pasos de acercamiento que se han dado en estos últimos días entre el Papa Francisco y las Iglesias de la Reforma son de increíble magnitud. Imprevisibles hace sólo 50 años.  Buscamos hoy como meta final  el encuentro de todos en una misma mesa eucarística. Así lo declaran en Papa Francisco y el presidente  de la Federación Luterana Mundial:

“Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa como expresión concreta de la unidad plena.  Sentimos el dolor de quienes comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía.  Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y la sed espirituales de nuestro pueblo de ser uno en Cristo.  Anhelamos que sea sanada esa herida en el Cuerpo de Cristo”. 

La reciente declaración del 31 de octubre de la Federación Luterana Mundial y el Consejo Católico para la promoción de la unidad de los cristianos reconoce que todos, católicos  y protestantes, somos responsables de los pecados de la división, aunque también beneficiarios de inmensos dones de Dios:

“Pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos hemos herido el cuerpo del Señor y nos hemos ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy”.  Por otra parte, “estamos muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma.”

La historia no se puede cambiar, pero su influjo sobre nosotros debe ser un estímulo para superar la división y la fragmentación.  Lo que tenemos en común es mucho más que lo que nos divide.

De cara al futuro, miramos hacia un amanecer luminoso: “Nos comprometemos a seguir nuestro camino común, guiados por el Espíritu de Dios, hacia la mayor unidad de acuerdo la voluntad de nuestro Señor Jesucristo”.

                     Gustavo Jiménez Cadena, S.J.      Pasto, noviembre 15 de 2017

Iván Mora Solarte - Gerente Emisora Ecos de Pasto.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Este domingo 19 de noviembre de 2017, se celebrará  la séptima versión de la competencia atlética en homenaje al insigne sacerdote Jaime Álvarez, (q.e.p.d), este certamen deportivo se destaca por ser el único a nivel nacional en contar con el impulso y organización de un medio de comunicación radial.

 

Para ahondar en detalle sobre esta competencia, hemos invitado al Licenciado Iván Mora Solarte, Gerente de Emisora Ecos de Pasto, creador de la carrera y su principal gestor.

 

Erasmo Escobar Santander: Un atento saludo Iván, ¿Cómo nace la Carrera Atlética  Ecos de Pasto?

 

Iván Mora Solarte: Muchas gracias un saludo para todos, esta Carrera nace en homenaje al Padre Jaime Álvarez, pero también pensando en nuestra sociedad, en nuestra gente, en los nariñenses, aspirando romper fronteras como ya lo hemos hecho, hemos tenido gente del Cauca, de Ecuador, compitiendo en nuestra gran carrera atlética.

 

Esta es la séptima versión, la primera tuvo lugar el 7 de diciembre de 2010, la de este año será el 19 de noviembre, cada carrera ha tenido una buena participación, hemos ido creciendo con el tiempo, como el granito de mostaza, la invitación es para que vengan, para que hagamos deporte, el deporte es vida, es salud, cuando usted corre todo funcionas mejor, es importante recrearse, sentir la emoción y el reto de uno mismo superarse.

 

E.E.S: Hay algunos cambios en cuanto a la fecha y la modalidad, ¿Por qué se va a correr 10K ahora?

 

I.M.S: Si, vamos a correr 10K, primero porque ya la gente lo exige, la carrera lo exige, en la versión anterior tuvimos más de 140 competidores, aspiramos ahora los 400 ò 500 competidores, necesitamos una competencia de este nivel.

 

E.E.S: ¿Qué podemos decir en cuanto a la premiación?

 

I.M.S: Si, habrá premios en las diferentes categorías, para damas y varones 1 millón de pesos para el primer puesto, 500 mil para el segundo, 300 mil para el tercer puesto, cuarto y quinto puesto 100 pesos, los niños todos tienen premiación, entre los participantes se rifarán dos bicicletas, regalos y anchetas, para incentivar a los participantes, parte activa de esta sociedad cambiante y constructora, los que hacen deporte, definitivamente construyen sociedad,  en cambio los que no hacen nada están mandados a recoger.

 

Ecos de Pasto, contribuye como el Sacerdote Jesuita, que lo recordamos el Padre Jaime Álvarez, a construir sociedad, por el bienestar de nuestra gente, eso es lo que queremos, que en vez de pensar en cosas negativas pensemos en hacer deporte.

 

E.E.S: La inscripción en la Carrera, ¿Hasta qué fecha se puede hacer, y cuál es el valor?

 

I.M.S:  El sábado 18 de septiembre hasta las 6:00 P.M., cerraremos las inscripciones, ya hay varias personas que han venido hasta las instalaciones de Emisora Ecos de Pasto, en el Colegio Javeriano, sede centro - calle 20 # 24 – 64, el valor por persona es de 25 mil pesos, eso incluye camiseta, refrigerio y derecho a participar en el sorteo de bicicletas y otros premios; ya se han registrado varios deportistas, esperamos que vengan más, tenemos 500 camisetas, de manera que tienen que inscribirse pronto para salir uniformados el día del certamen.

 

Quiero hacer un reconocimiento a las empresas patrocinadoras, que han tenido la buena voluntad de  respaldar la iniciativa y, con gusto colaborar para la realización de esta gran carrera que poco a poco se va convirtiendo en uno de los íconos en la región y porque no decirlo en Colombia. 

 

E.E.S: Por último, ¿Cuál es el mensaje para para todos los deportistas y para la gente que se anime también  a caminar, trotar o correr?

 

I.M.S: La pereza es la madre de todos los vicios, dejemos la pereza, venga, corra con nosotros, participe, la 10K la hicimos con el propósito de que la gente corra, trote o camine en familia, lo importante es que lleguen y que ganen premios, no solamente los primeros, pues todos participan de rifas y detalles. Queremos que se llenen de vitalidad, de energía y de salud, por eso la inscripción es muy económica, al alcance de todos y con magníficos premios.

 

La concentración será el domingo 19 de noviembre a las 8:30 de la mañana en el Colegio Javeriano, sede centro, calle 20 # 24 – 64, las categorías: Pre infantil – 5 a 7 años, infantil: 7 a 10 años, y la gran 10K, en diferentes categorías, todos los niños serán premiados.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

Gran revuelo ha causado en la ciudadanía pastusa, la expedición del Decreto 0471 del 8 de noviembre de 2017, donde el alcalde de Pasto, Dr. Pedro Vicente Obando, adopta medidas regulando la venta y tenencia de algunos elementos de carnaval y, prohíbe el uso de la espuma conocida comúnmente como “carioca”, elemento químico en aerosol, que contiene sustancias nocivas para el medio ambiente y que según expertos afecta en gran magnitud la capa de ozono.

 

 

Aunque la medida parece ser antipopular, vista desde algunos comentarios acalorados especialmente en redes sociales, donde algunas personas manifiestan su descontento, la verdad es que el decreto tiene mucha más trascendencia por cuanto el Carnaval de Negros y Blancos, nos compete a todos los nariñenses.

 

 

Al ser tan nuestro, todos sentimos la imperiosa necesidad de opinar al respecto, y es entonces que se abre la puerta al debate y aparecen toda clase de razones, unas muy sesudas, y otras tan carentes de conciencia y análisis que dan pena. Igual la medida no nace de la noche a la mañana, ni es un capricho de la administración local, esta obedece a un proceso de años, de estudios adelantados por importantes universidades, con respecto a los efectos nocivos del talco y la mal llamada espuma de carnaval, pues esta se introdujo mucho después de lo que dio origen a nuestra máxima fiesta cultural y artística.

 

 

Si bien, debemos procurar mantener intactas nuestras tradiciones, tenemos el deber y la obligación moral con las nuevas generaciones, de ofrecerles un medio ambiente igual o mejor al que nos legaron nuestros padres y abuelos; pero lastimosamente estamos haciendo lo contrario, nos importa poco el daño que podamos causar y siempre le tiramos la responsabilidad a los demás, cuando cada persona es consecuente del futuro de su entorno, desde lo poco o mucho que pueda hacer por él. Debemos derrotar la indiferencia y adaptarnos a las circunstancias, máxime cuando el campo del conocimiento está a un solo click.

 

 

Permanecer en la necedad y en la ignorancia, bajo el pretexto de la tradición, puede tener consecuencias nefastas para nuestros hijos, los hijos de ellos y las próximas generaciones; solo basta con consultar los estudios de las universidades e indagar en los centros hospitalarios sobre la cantidad de enfermedades respiratorias y oculares posteriores al carnaval, para darse cuenta que podría pasar más adelante.

 

 

Tienen toda la razón, quienes afirman que la esencia del carnaval es el juego, pero hay que saber jugar, en la última década pasamos del “juego caricia”, a la agresión disfrazada de falsa alegría, donde disfruta el que con maldad apunta a los ojos de quien tiene al frente, y si le puede llenar la boca de espuma o talco, mucho mejor. Tenemos que desterrar este tipo de conductas antisociales, sumado al incremento de la inseguridad en los días de carnaval, donde los amigos de lo ajeno, atacan con estos elementos principalmente a turistas, para robarles sus cámaras, celulares y dinero.

 

 

Como medio de comunicación, recibimos cantidad de llamadas luego de los desfiles, para solicitarnos el servicio social de anunciar la pérdida de papeles, dinero y celulares, la queja es generalizada: “No soy de aquí, soy turista y me robaron echándome talco y espuma”; sentimos entonces vergüenza ajena, porque sabemos que ese no es el comportamiento del 99% de nuestros paisanos.

 

 

Como buenos nariñenses debemos procurar recuperar el “juego caricia”, el respeto por quien nos visita y por el coterráneo, no es algo imposible cuando hay voluntad; hace años, en dos temporadas de vacaciones viajé a una población caucana, donde también se juega el carnaval y allí observé como para jugar le pedían permiso a la gente, jocosamente se acercaban y decían: “le echo un polvito?”, si el otro aceptaba entonces con respeto y humedeciendo la mano con agua, la introducían en un recipiente lleno de talco y luego le pintaban la cara a quien había aceptado la invitación. Ese es un buen ejemplo de cómo se puede mantener la tradición, si hiciéramos algo parecido acá, seguro no habría necesidad de medidas restrictivas.

 

 

Para las personas que ven una oportunidad de negocio en esta época, comercializando “carioca”, la alcaldía tendrá que posibilitarles otras fuentes de ingresos, el carnaval no solo es talco y carioca, es arte, es música, es colorido, y es en ese contexto donde se puede trabajar para ofrecer otros artículos.

 

 

Quien quiere trabajar, no encuentra escusas, se capacita, inventa, renueva, y se adapta para sacarle provecho a cada circunstancia. Por ahora la restricción en la venta de talco, en envases de máximo 500 g, y la prohibición de la espuma, pueden levantar ampolla en algún sector, pero también recibir el apoyo de la gran mayoría de pastusos, como se puede leer en redes; el verdadero examen será en los días de carnaval, el debate está abierto, pero la medida es una realidad, que nos obliga a replantear el cómo jugamos y vivimos el Carnaval de Negros y Blancos.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

En días pasados la Corte Constitucional, se pronunció en favor de posibilitar la eutanasia en menores de edad, y ordenó al gobierno,  presentar una iniciativa para regular su aplicación bajo el argumento de garantizar el “derecho a una muerte digna” cabe recordar que sobre el tema ya se permitía practicarla en adultos  desde el año 2015, y aunque como buenos ciudadanos debemos ser respetuosos de la ley, como Cristianos Católicos, debemos sentar una posición firme a favor de la vida y en contra de la cultura de la muerte, así esto implique como lo dijo el Papa Francisco, “remar contra corriente”.

 

 

Lo curioso es que la Corte Constitucional, es la entidad judicial encargada de velar por el cumplimiento y aplicación integral de la Constitución Política de Colombia, en la que se encuentra consagrado el Derecho a la Vida; paradójico es entonces que se legisle abriendo una puerta muy peligrosa en favor de la muerte como la solución a un problema que va mucho más allá de terminar con una “carga”, o con el sufrimiento de una persona.

 

 

El solo propósito de acabar con la vida humana, por cualquier razón, se asemeja a la maquiavélica idea de Hitler, de establecer una supremacía de raza, considerándola perfecta,  donde los enfermos, los ancianos y los más frágiles eran considerados inservibles, indignos de vivir, sabemos que el ser humano por su misma naturaleza es imperfecto, y que en esa imperfección está el desafío de comprender y ayudar al hermano prójimo, siempre actuando para proteger al desvalido.

 

 

Para el caso que nos ocupa, el más débil es sin duda, el niño, que por su corta edad y poca madurez quizá no pueda comprender en su momento la magnitud de la decisión de acabar con la vida, ¿acaso los padres, tienen derecho a decidir sobre la vida de sus hijos?; así la ley lo permita y diga que es lo correcto, la verdad es que nos enfrentamos a un vil asesinato, disfrazado de falsa “misericordia”.

 

 

El punto no es el de mostrarse “compasivos”, siendo testigos de piedra ante la eutanasia, el problema de fondo radica en solucionar la grave problemática de la deficiente prestación de los servicios de salud, que como dicen algunos expertos, tiene que cambiar para humanizarse, dejando de ser un lucrativo negocio, que llena los bolsillos de unos pocos, sin importar que cada día muestra falencias que van en detrimento de la salud y la vida de los pacientes.

 

 

Quien haya estudiado medicina sabe que uno de los apartes del Juramento Hipocrático dice: “Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos”.

 

 

La pregunta entonces es: ¿El Juramento Hipocrático, es hoy un mero requisito para graduarse?, triste sería que la respuesta sea positiva, lo lógico es que sea un manual de conducta ética y moral de los galenos, que sus esfuerzos estén orientados a defender la vida y no a ser verdugos de sus propios pacientes, en el caso que la ciencia médica ya no pueda hacer mayor cosa en favor de los enfermos, lo mejor sería aplicar los cuidados para minimizar el dolor, para procurar un trato digno, respetuoso y humano a quien está padeciendo y dejar que de manera natural ocurra su deceso.

 

 

Distinto es entonces, renunciar a la vida artificial, a las maquinas, a las cirugías y procedimientos que prolonguen el sufrimiento o el dolor y de los que se tenga certeza que no van a mejorar la salud del paciente. Un acto de verdadera misericordia constituye en acompañar al enfermo con cuidados paliativos hasta que muera de manera digna, pero naturalmente.

 

 

Luego del pronunciamiento de la Corte, la Conferencia Episcopal Colombiana, emitió un comunicado donde se opone a la aplicación de la eutanasia. «Encontramos que el propósito de la reglamentación ordenada por la Corte va en contra vía del principio constitucional de defensa de la vida (artículo 11) y abre las puertas para que la sociedad llegue a legitimar la supresión de algunas personas y la negación de los más débiles y necesitados», dice e pronunciamiento de los obispos, firmado por el presidente del Episcopado Colombiano y Arzobispo de Villavicencio, monseñor Óscar Urbina; el vicepresidente de la CEC y Arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón, y el Secretario General de la Conferencia y Obispo auxiliar de Medellín, monseñor Elkin Álvarez.

 

 

De manera que la Eutanasia infantil, lejos de ser un derecho, es una cortina de humo que pretende esconder la grave crisis de la salud en Colombia, por eso estamos en la obligación de alzar nuestra voz, para defender con sentido Cristiano la existencia del ser humano, y rechazar de manera tajante cualquier iniciativa que pretenda legalizar la muerte, con el flojo argumento que en países desarrollados ya se ha permitido, lastimosamente en nuestra patria hay expertos en copiar lo malo y en justificarlo, malos imitadores de nuevas corrientes que están llevando a la humanidad a su autodestrucción.

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