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¿Cuál fue la verdad de las elecciones de gobernadores en Venezuela?  ¿Fueron pelea de toche con guayaba madura o de toche Maduro con guayaba biche?

El presidente Nicolás Maduro gritó triunfante: “¡Arrasó el chavismo!”.  Según los datos oficiales, el régimen ganó 17 de las 23 gobernaciones, o sea, que la inmensa mayoría del pueblo venezolano se mostró satisfecha con el régimen imperante. ¡Que siga el país como va! El pueblo se ha pronunciado. La mayoría manda.

¿Reflejan estas elecciones la voluntad clara de un pueblo satisfecho, de un país que libremente le dice al mundo que quiere seguir por el camino del chavismo, reinterpretado por el presidente Maduro? Muchas voces dicen lo contrario.  Millones de voces. De millones de gargantas han estado saliendo gritos de protesta en las marchas antigobiernistas de estos últimos seis meses.

Colombia dista mucho de ser un paraíso.  Continuamente los colombianos nos quejamos del sistema de salud, de la inseguridad, de la corrupción y de mil males más. Y tenemos toda la razón.  Pero da la impresión de que para los miles y miles de venezolanos que se apretujan diariamente en las fronteras, tratando de pasar a Colombia, las cosas de aquí no son tan malas.  En comparación con el infierno que muchos están viviendo allá, Colombia con todas sus fallas y carencias, les ofrece una modesta e imperfecta imagen de la Tierra de Promisión.

¿Fueron las elecciones regionales un espaldarazo de apoyo popular al régimen chavista?  Los números parecen indicarlo: 17 gobernaciones ganadas sobre un total de 23.  Dicen que hay tres clases de mentiras: mentiras pequeñas, mentiras grandes y mentiras estadísticas.  Aquí parece que nos encontramos frente a una gran mentira estadística: las elecciones no fueron ni democráticas ni transparentes.

Los obispos de Venezuela, reunidos en conferencia episcopal, acaban de enviar un duro comunicado de doce puntos con motivo de las elecciones regionales. Las calificaron de “burla a la voluntad popular”.

Los prelados se quejan de que el proceso electoral no se ajustó a la ley: “Son múltiples las irregularidades cometidas en la implementación del proceso electoral: el impedir que las organizaciones políticas pudieran sustituir los candidatos tal como está previsto en la ley, la migración a última hora de electores hacia otros centros de votación, la falta de una observación internacional plural, los abusos en el voto inducido”. 

Así animan los obispos al pueblo: “¡No nos dejemos robar la esperanza!”. Y hacen un urgente llamado a las autoridades civiles y militares: “Pongan todo su empeño en devolverle al pueblo soberano el ejercicio libre y justo del voto y a asegurarle la total transparencia en el proceso, desde su convocatoria hasta la publicación de sus resultados”.

Los obispos reconocen las gravísimas injusticias del régimen, pero insisten en buscar soluciones pacíficas y dialogadas. Jamás la subversión violenta. Jamás el camino de destrucción y sangre que  hemos seguido los colombianos durante medio siglo: “Al querido pueblo venezolano que anhela vivir en paz y construir un futuro mejor para sus hijos, lo exhortamos a no dejarse llevar por la irracionalidad o el fanatismo en la controversia política”.

 Venezuela parece estar hundiéndose en una noche cada vez más oscura. ¿Le esperan a nuestro hermano país cien años de soledad? Mientras se sigan escuchando las voces de los profetas no se debe dar por perdida la esperanza.

                              Gustavo Jiménez Cadena, S.J.            Pasto,  noviembre 1 de 2017.

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