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¡LLEGÓ NAVIDAD!

 

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Para quienes creemos firmemente en Cristo, este es un tiempo de inmensa alegría, de júbilo y de unión con los seres que amamos, la navidad es la mejor oportunidad para mostrar nuestra gratitud con Dios. El rezar en familia la novena de aguinaldos, es una bendición, armar el pesebre, entonar villancicos, decorar nuestras casas, nuestra cuadra y reunirnos con los vecinos hacen parte de esa tradición maravillosa de nuestra Iglesia Católica.

 

 

La palabra navidad, significa nacimiento, y todo nacimiento trae consigo una nueva esperanza, aquella que el pueblo cristiano abriga en su corazón, al recordar la venida de nuestro Dios, y salvador hecho niño. Jesús, es la luz que bajó de lo alto, es la estrella que nos lleva al Padre, y la promesa inquebrantable de vida eterna, que empezó con el SI, de María, aquella extraordinaria mujer que aunque humilde y pequeña para su época, fue digna para Dios.

 

 

Estamos llamados entonces, a decir SI, como María, a ser instrumentos del Señor, para llevar luz y esperanza a quien más lo necesite; el Niño Jesús, nació en un humilde pesebre, para recordarnos la fragilidad humana, para enseñarnos que nuestro corazón, debe convertirse en ese portal despojado de vanidades y orgullos, donde el amor por los demás se convierta en servicio.

 

 

Son frágiles los pobres, los desprotegidos, los marginados, los discapacitados, los ancianos, los desplazados y, sobre todo los niños, a quienes debemos servir con esmero. Que la navidad, sea un motivo para ver en los más necesitados el rostro de Cristo, y una oportunidad para compartir con ellos un abrazo, una palabra de aliento, el alimento espiritual y material del que tanto carecen.

 

 

Podemos brindar lo poco o mucho que tenemos, esa es nuestra misión, que con voluntad y compromiso podemos desarrollar desde nuestra cotidianidad, oremos y actuemos como lo hubiera hecho Jesús, con nosotros. ¡FELIZ NAVIDAD!