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La Iglesia no es de los curas ni del obispo

 

 

Sí, amigas y amigos, así son las cosas, aunque ustedes no lo crean.  La Iglesia no es de los curas, ni del obispo, ni de los religiosos, ni del mismo Papa.  La Iglesia pertenece a todo el pueblo de Dios, a todos los bautizados; no sólo a un grupo privilegiado con el Sumo Pontífice en la cúspide. Lo afirma el papa Francisco: “La Iglesia no es ni será nunca de una élite de consagrados, sacerdotes u obispos”.

En la iglesia católica se denominan “laicos” a quienes no hacen parte de la jerarquía eclesiástica.  La palabra laico se deriva de un término griego que significa pueblo: el pueblo de Dios, la inmensa multitud de seguidores del Señor.  Todos iguales ante Jesucristo, el único pastor.  Aquí no vale el aforismo inventado por los mandamases de George Orwell en su clásico La Granja de la Animales: “Todos  son iguales, pero hay unos más iguales que otros”.

El Papa Francisco, en su alocución a los obispos de Chile la semana pasada, arremetió contra una enfermedad que viene aquejando a la Iglesia Católica desde tiempo atrás: el clericalismo.  El clericalismo, que consiste en pensar y actuar como si los sacerdotes y obispos hicieran parte de una casta privilegiada, por encima de la fraternidad que quiso Jesús para su iglesia.

Es falsa y perjudicial para la Iglesia la concepción de un clero que sería el elemento activo, y un pueblo fiel de laicos que sería el elemento pasivo. En la iglesia de Cristo todos están llamados a ser vitalmente actuantes.  “Digámoslo claro – advirtió el Pontífice- los laicos no son nuestros peones, ni nuestros empleados”.  Toda la Iglesia es misionera. 

Parodiando a Carlos Marx, se podría decir que el clericalismo es el opio del pueblo cristiano para adormecerlo en su misión evangelizadora.  Lo dice Francisco: “La falta de conciencia de que la misión es de toda la Iglesia y no del cura o del obispo limita el horizonte, y lo que es peor, coarta todas las iniciativas que el Espíritu puede estar impulsando en nuestro medio”.

Citándose a sí mismo, de una carta al presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Francisco dice: “El clericalismo, lejos de impulsar los distintos aportes y propuestas, poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos. El clericalismo se olvida de que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios y no sólo a unos pocos elegidos e iluminados”.

El clericalismo apabulla la creatividad de los laicos; “Los laicos -advierte el Papa con valentía-  no tienen que repetir como loros lo que decimos”.  Los laicos tienen voz propia, porque en ellos también obra el Espíritu.

El Papa exhorta a formar a los seminaristas, futuros sacerdotes, en un espíritu de humildad, de sencillez y de servicio; jamás en un espíritu de privilegio, de prepotencia, de sentirse más iglesia que los laicos.

                                              

 

   Gustavo Jiménez Cadena, S.J.        Pasto, enero 24 de 2018

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