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¡VIVAN LOS NOVIOS!

viniloEl día del amor y la amistad lo celebramos los colombianos en septiembre. Hoy, 14 de febrero, fiesta de San Valentín, es en otras partes del mundo el día de los novios.

 

En los Estados Unidos éste es el día en que no pueden faltar a las enamoradas el ramo de flores o la caja de chocolates decorada con el infaltable corazón. Para los floricultores de Colombia representa el gran negocio del año: se despachan para ese país numerosos aviones repletos de rosas multicolores.

 

San Valentín fue un sacerdote cristiano del siglo III. El emperador romano Claudio II prohibió el matrimonio a los jóvenes a fin de tenerlos disponibles para la guerra, libres de todo impedimento. San Valentín consideró injusto el decreto imperial: desafiando la voluntad del emperador, empezó a casar en secreto a las parejas jóvenes que deseaban el matrimonio. De ahí que se le considere como el patrono de los novios que encuentran dificultades para casarse.

 

También el Papa Francisco ha celebrado su Valentín en Roma. Hace tres años promovió el evento titulado “la alegría del sí para siempre”. El Pontífice recibió en la gran plaza de San Pedro a más de 20.000 novios: parejas jóvenes, rebosantes de ilusiones, decididas a contraer matrimonio en los días siguientes.

 

El Papa Francisco sabe muy bien que el matrimonio, aun entre los católicos, está siendo golpeado por una dura crisis. Muchos jóvenes rehúyen o retrasan el matrimonio en espera de ciertas seguridades: casa propia, grado universitario, buen empleo, acopio de un capital suficiente que les garantice seguridad para el futuro. Pero, sobre todo, le tienen miedo a tomar una decisión para toda la vida: ¡hasta que la muerte los separe!.

 

Frente al miedo a equivocarse y fracasar, el Papa Francisco anima a las jóvenes parejas a que confíen en la gracia que Cristo ha prometido a la unión conyugal. Cristo, compañero de camino de la pareja bendecida por el sacramento, nunca les fallará. En Él encontrarán inspiración y fuerza en los momentos de desierto.

 

“Así como el amor de Dios es estable y para siempre – dice el Papa a los novios-, queremos que el amor en que se asienta la familia también lo sea. No debemos dejarnos vencer por la cultura de lo provisional. El miedo del ´para siempre´ se cura día tras día, confiando en el Señor Jesús, en una vida que se convierte en un viaje espiritual diario, hecho de pasos, de crecimiento común... Porque el ´para siempre´ no es solo cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura; es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos. En el Padrenuestro decimos ´Danos hoy nuestro pan de cada día´. Los esposos pueden rezar así: ´Señor, danos hoy nuestro amor de todos los días, enséñanos a querernos”.

 

A la luz de Cristo no es lo mismo el amor de la pareja bendecida por el sacramento del matrimonio que la relación de los que simplemente conviven en forma estable o esporádica, o se unen sólo por lo civil. El Papa nos recuerda que “los esposos que se casan en el Señor se transforman así en un signo eficaz del amor de Dios en el mundo. El mejor modo de mostrar al mundo de hoy la belleza y bondad del matrimonio es el testimonio de vida de los mismos esposos y de la familia”.

 

Gustavo Jiménez Cadena, S.J. Pasto, febrero 14 de 2017

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