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Autoexcomunión de José Galat

 

Hasta donde llega mi información, ningún obispo de Colombia ha excomulgado al doctor José Galat por sus públicos y reiterados ataques al Papa Francisco.

 

Repetidamente ha proclamado en su programa de Teleamiga, que Francisco es un papa ilegítimo, antipapa y hereje. Enseña doctrinas contra la fe cristiana.

 

 

En una de sus últimas presentaciones televisivas dijo: “El Papa Francisco es el Papa Negro y abre las puertas al anticristo.  El Papa fue elegido en cónclave, pero hay serias dudas sobre su elección.  Oramos al Señor para pedir por el Papa verdadero (que para Galat es Benedicto XVI) y para que el falso se convierta”.

 

 

El doctor Galat se proclama como auténtico católico, firme en su fidelidad a la Iglesia. Pretende estar dentro de la Iglesia: el que se ha salido de la Iglesia y ha dejado de ser católico es el pontífice falso Francisco.

 

 

La realidad es que, con su actitud, Galat se ha colocado fuera de la comunidad católica de más de mil millones de fieles, presidida hoy por hoy por el Papa Francisco.  Una pretendida Iglesia, presidida por Benedicto XVI, no existe hoy. El admirable Benedicto permanece en íntima y fraterna comunión con Francisco.

 

En otras palabras, el doctor Galat se ha autoexcomulgado libremente. Es una oveja que se aleja del rebaño e invita a otros a seguir su ejemplo.

 

 

Razón tienen los obispos de Colombia en alertar a los fieles a través de su reciente comunicado: no quieren “ser perros mudos que no se atreven a ladrar” en momentos en que se cierne el peligro sobre el rebaño.

 

 

A los obispos les duele que el doctor Galat, “con argumentos superficiales y nocivos pretenda sembrar en el pueblo creyente actitudes de distanciamiento y de duda frente a la validez del pontificado del Papa Francisco”.

 

 

Les duele que esa ovejita, a pesar de sus repetidas llamadas, insista en separarse del rebaño.  Les duele “la confusión que suscita en el pueblo creyente la línea del pensamiento falso y dañino que ha asumido Teleamiga”.

 

 

“Es un contrasentido que ese canal televisivo se proclame católico, transmita la celebración de la eucaristía y en sus instalaciones se tenga el Santísimo Sacramento”.

 

 

Las anteriores consideraciones no pretenden dar mi juicio personal sobre el doctor Galat. Ciertamente  considero condenable su posición frente al Papa Francisco, pero me abstengo de juzgar su  posible culpabilidad.  Parodiando al Papa Francisco, diría: ¿quién soy yo para juzgar al doctor Galat?

 

 

Durante su larga vida el doctor José Galat se ha presentado siempre como un católico comprometido.  Su trayectoria de servidor de la sociedad y de apóstol laico me hace pensar que hoy, en sus actitudes antipapales, está obrando de acuerdo con los dictados de su conciencia.  No tengo derecho a juzgar lo contrario. Y, si obra según su conciencia, merece todo mi respeto aunque al mismo tiempo condene  sus actuaciones.

 

 

Siento profundo pesar de que un hombre tan valioso, con una vida de tantos méritos, haya tomado este derrotero en los últimos días de su vida.

 

 

       Gustavo Jiménez Cadena, S.J                              Pasto, agosto 2 de 2017

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