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Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Sin duda alguna, la tierra está manifestándose en estos días con  la ocurrencia de varios fenómenos naturales, que a decir verdad, se intensificaron y han dejado víctimas mortales, heridos, damnificados, y zonas devastadas en los lugares donde ocurrieron.

 

El cambio climático, ha traído consigo la formación de súper tormentas que  luego se convierten en huracanes, como los que han azotado a Estados Unidos y las Antillas, en otras regiones del mundo ocurre lo contrario, grandes sequías o inundaciones, aumento de la temperatura, deshielo de los polos, cambio de las corrientes marinas y la desaparición de ecosistemas completos; esto como consecuencia de la ingente contaminación que producen las industrias de las grandes potencias económicas, la ganadería a gran escala, la deforestación, la minería, el uso de combustibles fósiles, y el afán desmedido del hombre por obtener riqueza, sacrificando su propio hábitat por unos cuantos dólares.

 

Otro de los fenómenos naturales ocurre debajo del suelo que pisamos, el movimiento continuo de las placas tectónicas que colisionan, genera sismos que varían de intensidad, dependiendo de factores como la profundidad y la fuerza del impacto, la cual se mide en la Escala de Richter, entre 2 y 6.9 grados, los movimientos superiores a 7.0 se denominan terremotos, que desde 1978 se miden con mayor precisión con la escala sismológica de magnitud de momento.

 

Es el caso del terremoto acontecido en México, (7.1) que hasta el momento deja  escalofriantes cifras: 253 muertos, 1900 heridos, más de 100 desaparecidos, 50 rescatados y un número no determinado de damnificados, tras el colapso de 40 edificaciones.  

 

Es verdad, que los fenómenos naturales no se pueden predecir, pero si se pueden tomar medidas para minimizar los daños que puedan causar. En ese sentido queda la pregunta en el aire ¿Estamos preparados para enfrentar un sismo o un terremoto?; La zona andina colombiana y la costa pacífica, son propensas a sufrir los embates de un movimiento telúrico, por fallas geológicas y por formar parte del anillo de fuego, Nariño, no es la excepción pues además es tierra de volcanes, por tal razón la probabilidad de actividad sísmica es alta. Ese panorama obliga a las autoridades, cuerpos de socorro, red hospitalaria, y comunidad en general a diseñar e implementar planes de contingencia, que permitan una rápida respuesta a la hora de presentarse una emergencia de gran magnitud.

 

Según el Director de Gestión del Riesgo Darío Andrés Gómez, desde el 2011 y cada año se vienen realizando simulacros, para medir y mejorar los niveles de respuesta de manera articulada, la fecha estipulada para el ejercicio de este año, es el 25 de octubre donde se espera la participación de por lo menos cien mil personas.

 

El Capitán Charles Benavides, Comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pasto, afirmó que además de intervenir en los simulacros, el organismo de salvamento ha adelantado estudios técnicos para determinar el tipo de edificaciones existentes en la ciudad y su grado de vulnerabilidad.

 

Pero hay un aspecto relevante y es el que le compete a la comunidad en general, el adoptar medidas de autoprotección y participar activamente de los simulacros, donde aprenderá algunas técnicas de supervivencia que le pueden servir a la hora de afrontar un sismo.

 

Para asistir a la jornada del 25 de octubre pueden registrarse en la página web www.gestiondelriesgopasto.gov.co