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Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Así lo dio a conocer el Gobernador de Nariño, Camilo Ernesto Romero Galeano, al  lanzar un campanazo de alerta, sobre la existencia de un cordón humanitario en la población de Cumbitara, ubicada a 164 kilómetros al noroccidente de la capital nariñense, donde según palabras del mandatario departamental la población campesina se ha organizado para impedir la sustitución forzada de cultivos ilícitos.

 

Teniendo en cuenta lo ocurrido en días pasados en Tumaco, donde varios campesinos resultaron muertos y otros heridos, en confusos hechos, que son materia de investigación y que llevaron a la Policía Nacional a relevar más de 100 hombres que estaban en el área cuando ocurrió esta tragedia, Romero Galeano, se pronunció para tratar de evitar que se repitan situaciones que lamentar en el territorio nariñense.

 

Al respecto, también enfatizó en que no se puede volver al país del pasado, donde la violencia dominó la cotidianidad de los campesinos, que no encontraron alternativas reales de subsistencia y, que no se debe privilegiar una estrategia para dar resultados desde el escritorio, pues la problemática social es más compleja y se debe dar soluciones que incidan positivamente en el territorio y desde el territorio.

 

La preocupación del mandatario  seccional se refleja en sus pronunciamientos, claros y contundentes, que no pretenden esconder una realidad que se pensó superada y, que por el contrario se sigue padeciendo en la región.

 

“Cómo es posible que Congreso apruebe 300 mil millones para sustitución en todo el país cuando solo Nariño requiere un billón”, fue uno de los cuestionamientos planteados por Romero.

 

La situación de Cumbitara, es de cuidado, ya que los labriegos están dispuestos a erradicar el cultivo de las matas de coca, pero sin acompañamiento estatal, que genere condiciones de progreso sostenible, sin infraestructura vial, sin educación de calidad, sin fuentes de empleo, las familias están condenadas a la pobreza o al desplazamiento.

 

Bajo esas condiciones, grupos  al margen de la ley han forzado al campesino a cultivar la hoja de coca, como única alternativa de sustento; es por esto que no se debe estigmatizar a los pobladores, que vieron llegar este flagelo a sus tierras, hace años, cuando en décadas pasadas Nariño, era un remanso de paz.

 

Precisamente, el burgomaestre departamental, hace el reclamo ante el gobierno central para que se tomen las medidas que garanticen la seguridad, tranquilidad y los derechos de los campesinos que habitan en zonas afectadas por el narcotráfico.  “Nariño le apostó a la paz para ser parte del país futuro. No es justo que sigamos sufriendo la barbarie que creíamos del pasado” - subrayó.