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Bienvenidos

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Año tras año, la historia parece repetirse las estadísticas de los primeros días de diciembre dan una luz de esperanza, creemos entonces que el mensaje ha causado efecto en la mayoría de la población nariñense; pero esa dicha solo dura hasta el 7, noche de velitas, noche de la Inmaculada Concepción.

 

Por más esfuerzos que hacen las autoridades, hay quien venda y quien compre pólvora, no se entiende cómo, ni cuando almacenan los artefactos explosivos que luego ofrecen al desprevenido ciudadano en semáforos, en algunas tiendas de barrio, o simplemente en las calles; lo grave es que hay oferta y demanda.

 

Para la fuerza pública, a pesar de su disposición y el despliegue de operativos en puntos estratégicos, no es posible controlar las 24 horas todas las entradas del municipio de Pasto, y de otras localidades del Departamento, ni revisar minuciosamente vehículo por vehículo, y de eso se aprovechan algunas personas que camuflan los pirotécnicos en cargamentos de frutas, maletas con doble fondo, muebles, caletas, en fin, se las ingenian para transportar sin ninguna medida de seguridad estos elementos.

 

Cabe anotar que hasta la fecha se han incautado más de 500 kilos de pólvora, sin embargo, ya se tienen noticias de lesionados con  materiales detonantes; el Instituto Departamental de Salud de Nariño, dio a conocer de manera preliminar los casos reportados de los que se tiene conocimiento de manera oficial.

 

Dos menores de edad en Tumaco, (1 de diciembre) y un adulto, un menor en el Municipio de La Unión, (7 de diciembre),  y un mayor de edad en Pasto, en la noche de las velitas, resultaron quemados con pólvora. El slogan “Ilumina la vida, vívela sin pólvora”, se queda pequeño ante la terquedad, la irresponsabilidad y el descuido de la gente.

 

En muchas ocasiones hemos sido testigos como la ingesta de bebidas embriagantes, sumada a la falta de conocimiento, y la inconciencia al manipular fuegos artificiales, han dejado marcadas de por vida a personas que han sido víctimas de la onda explosiva, graves quemaduras, mutilaciones, pérdida parcial de la audición o la visión, cicatrices e incluso la muerte, hacen parte de las frías estadísticas de otros años; que no quisiéramos se registren en el 2017.

 

Pero tristemente, y escudados en una “tradición”, los nariñenses seguimos padeciendo una realidad difícil de cambiar, hasta que no pase en nuestros hogares, creemos que eso solo se ve en la televisión, o se lee en los periódicos y redes sociales. Esperemos que fechas tan especiales que van del 16 al 31 de diciembre, por lo menos podamos decir que no hubo más lesionados.

 

Nos queda mucho que aprender y trabajar, para erradicar la mala costumbre de utilizar pólvora en las fiestas de navidad; que demás de ser altamente contaminante, es muy peligroso para quien no tenga la pericia en el manejo de explosivos y para quienes estén cerca,  ya que pueden resultar quemados en un segundo.

 

Las autoridades han dispuesto 2 líneas telefónicas, para denunciar lugares donde se fabrique, almacene, o expenda pólvora. El 123, y el celular: 321 394 34 25. Habilitadas las 24 horas, además ofrecen recompensas para quien de aviso oportuno, bajo absoluta reserva.

 

Seguiremos en campaña, para evitar que la lista de quemados aumente en esta navidad, ojalá podamos vivir en paz y armonía estas fiestas tan significativas, y que la alegría no se convierta en tragedia para nuestras familias, por eso insistimos en no utilizar pirotecnia. Que la frase: “Ilumina la vida, vívela sin pólvora”, no solo se quede en palabras, sino que se ponga en práctica en nuestros hogares.

NOCHE DE VELITAS SIN LA VIRGEN MARIA

 

Sí, por desgracia es muy posible celebrar la noche de las velitas sin acordarse de la Virgen María, como también es posible celebrar una Navidad sin Jesús.  Absurdo y lamentable, pero cierto. Nadie piensa en celebrar la fiesta de la madre excluyendo del agasajo a la propia mamá.

 

El 7 de diciembre es la noche más luminosa del año.  No porque brillen más las estrellas, sino por los miles de punticos luminosos que titilan en los marcos de nuestras puertas y ventanas y en las aceras al frente de la casa.  La llama vacilante de una vela se une a otros miles y miles, hasta llenarlo todo: es como si las estrellas se bajaran al suelo de nuestras calles y campos para entablar una competencia de luminosidad con el firmamento que se despliega sobre nuestras cabezas.

 

Y todo ello para honrar a una mujer. A una campesina llamada Myriam que vivió hace muchos años en un pueblito de Palestina llamado Nazaret.  Una mujer única, porque fue la mamá de un personaje también único, que es Dios hecho hombre, Dios que vino a plantar su tienda de campaña entre nosotros, como uno más: “como un hombre cualquiera “, dirá San Pablo”.

 

Las expresiones religiosas se valen legítimamente de la poesía, del romanticismo.  Aunque los filósofos antiguos definieron al hombre como “animal racional”, eso no quiere decir que el ser humano deba ser puro cerebro,  una racionalidad sin corazón.  De ahí la  expresión legítima de los sentimientos a través de símbolos variados, como pueden ser unas luces o un ramo de flores.

 

En la víspera de la fiesta de la Virgen  Inmaculada nuestra admiración agradecida se manifiesta en la frágil y temblorosa llama de las velas.  Jesús es la luz  del mundo: es el sol ante cuyo resplandor toda otra luz palidece.  María también es luz; aunque una luz mucho más pequeña y participada. Se la puede comparar con un camino de lucecitas que nos conduce a la luz por excelencia que es Jesucristo.  Por ella nos vino Jesús y por ella vamos hacia Jesús.

 

No es fácil señalar con precisión cuándo y cómo se originó la costumbre  de honrar a María con luminarias.  Según las crónicas, al terminar el Concilio de Éfeso, en el año 431, los cristianos organizaron un grandioso desfile, con velas y antorchas, para honrar a María a quien los padres conciliares acababan de reconocer el título de Madre de Dios, madre de Jesús Dios y hombre.

 

Hay razones para creer que desde los comienzos de la evangelización americana, ya se empezaron a prender fogatas y a iluminar las casas en la noche anterior a la fiesta de la Inmaculada.  Hoy se ha consolidado ésta como una costumbre típica de nuestra  tierra colombiana.

 

Unas velas, una plegaria en familia y unos cantos alegres hacen parte de la noche de las velitas.  Están lejos del sentido original de la celebración la borrachera colectiva, las riñas  y la tragedia de los niños quemados con pólvora.

 

       Gustavo Jiménez Cadena, S.J.                    Pasto, diciembre 6 de 2017

MI CARNAVAL, UNA EXPOSICIÓN PARA APRENDER Y DISFRUTAR.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Hablar del Carnaval de Negros y Blancos, es sin duda alguna,  tocar las fibras más profundas de la historia, el arte y la cultura de Nariño. Por ello la importancia de aprovechar el espacio que ha generado la Galería Pilares, en torno a la temática que se refiere a la máxima expresión festiva del pueblo sureño.

 

 

Esta vez el expositor es el Maestro Chucho Vallejo, un artista integral nacido en Pasto, quien  además de ser un excelente pintor es también uno de los embajadores más destacados de nuestra música; quizá esa particularidad le da una gran ventaja, pues entiende en todo su contexto la dimensión de nuestro carnaval.

 

 

Es así como en cada una de sus obras, deja un sello inconfundible, sus trazos logran transportar al espectador a la misma senda por donde nuestros artistas desfilan en los primeros días de enero, es fascinante encontrar en cada rostro una expresión de alegría, descubrir en el colorido de las vestimentas y en los gestos corporales de sus protagonistas la esencia de lo que somos.

 

Combinar la pintura y la música en los 14 cuadros que componen la exposición “MI Carnaval”, ha sido para Chucho Vallejo, un completo acierto; ese realismo mágico que se siente en el alma es digno de difundirse no solamente en Colombia, sino a nivel internacional. Esta es una oportunidad de aprender y vivir nuestra fiesta magna, de una manera diferente.

 

 

Chucho Vallejo, es un creador de mundos de fantasía, los mismos que recrean los artistas del carnaval año tras año, y eso lo logra según sus propias palabras gracias al sentido de pertenencia para con su patria chica, apoyado en el cumulo de recuerdos que guarda en su corazón y que le permiten impregnarse de alegría, que manifiesta con singular talento y cuidado en sus obras, llenas de significados, símbolos e historia.

 

 

Descubrir en sus cuadros, el tapiz de retazos, el templo de la panadería,  la plaza del carnaval, el Volcán Galeras, celoso guardián de nuestro suelo, la “Michita linda”,  el pregonero, que aun siendo imaginario nos recuerda un personaje real de antaño, muy querido por nuestros abuelos “Pedro Bombo”; el homenaje a los tríos, a los músicos de nuestra tierra, los instrumentos de viento, cuerdas y percusión, las murgas, las voces manifestadas en colores y expresiones, los rostros míticos de las carrozas, y el sol de los pastos unido a la musa del carnaval; hacen de este recorrido una experiencia única que nos llena de orgullo.

 

 

La exposición pictórica “Mi Carnaval”, se puede apreciar en Galería Pilares, ubicada en la calle 20 # 26 – 61, frente al Comando de Policía Nariño, hasta el 12 de enero de 2018. Cabe resaltar que las 14 obras que la componen, no solo podrán ser admiradas por propios y turistas, sino que podrán ser adquiridas por los amantes del buen arte, de finos trazos y depurada técnica de la que hace gala quizá sin proponérselo, y con absoluta humildad el Maestro Chucho Vallejo.

  

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

La Policía Fiscal y Aduanera del Departamento de Nariño, adelanta rigurosos planes preventivos y de control en diferentes puntos de esta región del país; el objetivo es incautar todo tipo de artefactos que contengan pólvora y que pretendan ser usados en la temporada decembrina.

 

 

El personal uniformado se ha ubicado de manera estratégica en sitios neurálgicos donde se tiene conocimiento del transporte o producción de pirotécnicos, una vez detectados los cargamentos se procede a la incautación y posteriormente a la destrucción controlada de los mismos.

 

 

Estos operativos ya han arrojado resultados positivos, a finales del mes de noviembre en la ciudad fronteriza de Ipiales, la policía  incautó  450 kilos de pólvora, en diferentes presentaciones y marcas, que eran descargados de un vehículo de servicio público tipo piaggio, al momento de solicitar la verificación de la mercancía los policiales pudieron constatar que se trataba de material detonante, cuyo uso está restringido en todo el país.

 

 

Los propietarios de este cargamento no presentaron la documentación requerida para su transporte, uso o almacenamiento, por lo cual el mismo quedó a disposición de la Casa de Justicia de Ipiales. En total fueron 26.965 unidades de explosivos, que ya no serán comercializados, ni pondrán en riesgo la vida e integridad de personas inexpertas en el manejo de estos elementos.

 

Por último, voceros oficiales de la Institución verde oliva hacen un llamado a todos los habitantes de Nariño, con el fin de ayudar a prevenir los lesionados con este tipo de materiales, los cuales son sumamente peligrosos, especialmente para los menores de edad quienes son víctimas habituales de los juegos pirotécnicos.

 

 

Así mismo,  el Comando de Policía Nariño, extendió la invitación a la ciudadanía a denunciar a través de la línea única de emergencia 123,  cualquier expendio de pólvora o fabrica clandestina, bajo absoluta reserva.

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