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JULIAN ÁNDRES,  UN TALENTOSO MÚSICO NARIÑENSE.

 

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Como es bien conocido en todo el país,  el músico nariñense  es sinónimo de   calidad, talento, virtuosismo y capacidad para interpretar todo tipo de instrumentos; adaptándose al universo de posibilidades que ofrecen los diferentes géneros, por estas razones los artistas sureños  dedicados a explorar el pentagrama, gozan de un gran aprecio y respeto pues, esta tierra a la que el gran poeta Aurelio Arturo, llamó con acierto  “El verde de todos los colores”, ha visto brotar de entre sus entrañas a verdaderos maestros de la música que enaltecen el nombre de este rincón de la patria.

 

Gracias a la magia de la tecnología, hemos logrado conocer la historia de Julián Andrés Morales Cuastumal, un chico nacido en Pasto, pero radicado en la Tebaida Quindío; sus padres Amilcar y Viviana, también son nariñenses y según lo relata el protagonista de esta historia, han sido un apoyo fundamental para iniciar con éxito en el competido mundo de la música.

 

Recientemente, Julián, fue escogido para integrar la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia. Sin duda, un gran logro que le abre las puertas a nuevas experiencias, retos y oportunidades  al lado de destacados intérpretes de todo el país.

 

Julián Andrés Morales Cuastumal, nació el 24 abril del 2003, sus primeros pasos en las aulas los dio  en el Hogar Infantil Agustín Agualongo de la capital nariñense, para luego trasladarse con sus padres a Medellín, donde cursó sus estudios primarios en la Institución Educativa Las Vegas.

 

Más adelante el eje cafetero recibiría a Julián y su familia, concretamente  La Tebaida - Quindío, se convertiría en el hogar que hoy  acoge a el talentoso músico que adelanta el noveno grado en Institución Educativa Luis Arango Cardona.

 

Así se refiere Julián Andrés Morales C, con respecto a  su temprana y prometedora incursión en la esfera musical.

 

“Mi gusto por la música nació a partir de los 10 años de edad, me llamó mucho la atención, y tuve la oportunidad de entrar en la convocatoria para la pre banda  de La Tebaida -  Quindío. En el 2014, empiezo mi trayectoria musical tocando el barítono, luego pasé a la Banda Infantil la cual necesitaba un tubista, mi maestra confío en mis habilidades para interpretar este instrumento y así fue como proseguí estudios para el perfeccionamiento  en la ejecución del mismo.

 

Inicie mis estudios en la Banda Escuela Edén Musical, perteneciendo a la pre banda en la cual estuve por espacio de tres meses, posteriormente hice parte de la banda infantil interpretando la tuba y finalmente en la banda juvenil, bajo la dirección de la Maestra Eyiseth Guevara Henao.

 

En el año 2015 recibí talleres con el Maestro Álvaro Duque Gil, Licenciado de la Universidad de Caldas y tallerista de la Asociación de Músicos del Quindío. En el 2016 con el Maestro Juan Camilo Golu, tubista - Universidad del Valle, y  con el Maestro Lelis Jafeth Vega Montilla, del  Instituto Nacional de Música de Panamá.

 

En  ese mismo año participé en talleres dictados por el Ministerio de Cultura “Paisaje Cafetero y Sonoridad”. Además, obtuve el 5° lugar en el Concurso jóvenes talentos Quindianos; y ahora fuí seleccionado como tubista en la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia.

 

Con la Banda Escuela Edén Musical he participado en cuatro encuentros regionales de bandas, organizados por la Asociación de Músicos Profesionales del Quindío.

 

En la actualidad mis expectativas son profesionalizar mi talento ingresando a la universidad, sé que esto me abrirá muchos caminos, para conocer diferentes personas del mundo de la música, así como también nuevos países, nuevos horizontes; pero con el honor de ser un hijo de Pasto, mi tierra natal.

 

Mi familia siempre ha sido un gran apoyo para motivarme a continuar con el gusto por la música la cual necesita de disciplina, esfuerzo, dedicación y ser apasionado en lo que se hace”.

 

De esta manera, Julián Andrés Morales Cuastumal, termina el relato de lo que hasta ahora han sido sus logros y sus propósitos, en una carrera que apenas nace, pero que con fe y disciplina muy seguramente traerá  un cúmulo de satisfacciones para Él, y su familia.

 

Felicitaciones Julián, gracias por representar con lujo de detalles al Departamento de Nariño,  y llevar en alto  los colores de nuestra bandera. Que viva Pasto, Carajo!

Autoexcomunión de José Galat

 

Hasta donde llega mi información, ningún obispo de Colombia ha excomulgado al doctor José Galat por sus públicos y reiterados ataques al Papa Francisco.

 

Repetidamente ha proclamado en su programa de Teleamiga, que Francisco es un papa ilegítimo, antipapa y hereje. Enseña doctrinas contra la fe cristiana.

 

 

En una de sus últimas presentaciones televisivas dijo: “El Papa Francisco es el Papa Negro y abre las puertas al anticristo.  El Papa fue elegido en cónclave, pero hay serias dudas sobre su elección.  Oramos al Señor para pedir por el Papa verdadero (que para Galat es Benedicto XVI) y para que el falso se convierta”.

 

 

El doctor Galat se proclama como auténtico católico, firme en su fidelidad a la Iglesia. Pretende estar dentro de la Iglesia: el que se ha salido de la Iglesia y ha dejado de ser católico es el pontífice falso Francisco.

 

 

La realidad es que, con su actitud, Galat se ha colocado fuera de la comunidad católica de más de mil millones de fieles, presidida hoy por hoy por el Papa Francisco.  Una pretendida Iglesia, presidida por Benedicto XVI, no existe hoy. El admirable Benedicto permanece en íntima y fraterna comunión con Francisco.

 

En otras palabras, el doctor Galat se ha autoexcomulgado libremente. Es una oveja que se aleja del rebaño e invita a otros a seguir su ejemplo.

 

 

Razón tienen los obispos de Colombia en alertar a los fieles a través de su reciente comunicado: no quieren “ser perros mudos que no se atreven a ladrar” en momentos en que se cierne el peligro sobre el rebaño.

 

 

A los obispos les duele que el doctor Galat, “con argumentos superficiales y nocivos pretenda sembrar en el pueblo creyente actitudes de distanciamiento y de duda frente a la validez del pontificado del Papa Francisco”.

 

 

Les duele que esa ovejita, a pesar de sus repetidas llamadas, insista en separarse del rebaño.  Les duele “la confusión que suscita en el pueblo creyente la línea del pensamiento falso y dañino que ha asumido Teleamiga”.

 

 

“Es un contrasentido que ese canal televisivo se proclame católico, transmita la celebración de la eucaristía y en sus instalaciones se tenga el Santísimo Sacramento”.

 

 

Las anteriores consideraciones no pretenden dar mi juicio personal sobre el doctor Galat. Ciertamente  considero condenable su posición frente al Papa Francisco, pero me abstengo de juzgar su  posible culpabilidad.  Parodiando al Papa Francisco, diría: ¿quién soy yo para juzgar al doctor Galat?

 

 

Durante su larga vida el doctor José Galat se ha presentado siempre como un católico comprometido.  Su trayectoria de servidor de la sociedad y de apóstol laico me hace pensar que hoy, en sus actitudes antipapales, está obrando de acuerdo con los dictados de su conciencia.  No tengo derecho a juzgar lo contrario. Y, si obra según su conciencia, merece todo mi respeto aunque al mismo tiempo condene  sus actuaciones.

 

 

Siento profundo pesar de que un hombre tan valioso, con una vida de tantos méritos, haya tomado este derrotero en los últimos días de su vida.

 

 

       Gustavo Jiménez Cadena, S.J                              Pasto, agosto 2 de 2017

 

beatos

 

Dos mártires, víctimas del horror de la violencia colombiana, serán beatificados por el Papa Francisco.

 

 

Los nuevos beatos tienen relevancia particular en el momento histórico  que atraviesa Colombia: modelos de compromiso con la vida humana, rechazo de la violencia, imparcialidad frente a los grupos en armas, amor práctico a los maltratados y, sobretodo, generoso perdón para los victimarios.

 

 

Conocí personalmente a Monseñor Jesús Emilio Jaramillo.  Me di cuenta de la situación de violencia que se vivía en Arauca: graves abusos de la guerrilla, paramilitares y fuerzas del gobierno. Quien defendiera la vida y dignidad humana frente a los grupos violentos, fatalmente se atraería el odio a muerte de alguno de ellos.

 

 

El obispo de Arauca lo preveía.  Suyas son estas palabras: “La única razón para matarnos o sentenciarnos es quizás nuestra imparcialidad.  No nos comprometemos con ninguno de los grupos en armas.  Nuestra Iglesia no está comprometida con el gobierno, con los políticos, con los petroleros.  Su compromiso sacrificado es con el hombre visto con el prisma de Cristo”.

 

 

Cuando mataron a uno de sus sacerdotes, al padre Raúl Cuervo, el obispo escribió: “El Sarare está lleno de sangre, no hay lugar que no esté de luto.  Sólo hacía falta la sangre de un sacerdote, para que la copa se llenara.  Pero si hace falta más sangre, aquí está mi clero con su obispo a la cabeza”.

 

 

El obispo se ofrecía así al martirio.  Y el martirio llegó el 2 de octubre de 1989 a las 7 de noche: 6 disparos de carabina y el cuerpo del Obispo quedó tendido en la soledad del Llano.

 

 

El ELN se reconoció como autor del crimen: “Determinamos el ajusticiamiento del obispo Jesús Emilio Jaramillo por delitos contra la revolución”.  ¡Qué ironía!  ¡Por delitos contra la revolución! Por reclamar contra sus atropellos, injusticias, secuestros y asesinatos.

 

El proceso de beatificación dejó en claro que el padre Pedro María Ramírez jamás justificó la muerte de liberales en la lucha partidista y que de sus labios nunca salió la maldición profética que se le atribuyó, que de Armero no quedaría piedra sobre piedra.

 

Fue el 10 de abril de 1948.  Al día siguiente de El Bogotazo.  Esa tarde la turba enloquecida lo arrastró fuera de la casa cural, en medio de insultos, puñetazos y golpes con garrotes, varillas y planazos de machetes.  Finalmente, alguien dio la orden: “No más planazos, denle por el filo”.   El mártir pronunció sus últimas palabras: “Padre, perdónalos. Todo por Cristo”.   En seguida varios hombres le asestaron machetazos en el cuello, la espalda y la cabeza.  Su cuerpo desnudo quedó  tirado a la entrada del cementerio.

 

El breve testamento, escrito a lápiz pocas horas antes, destinado al obispo, comenzaba con estas palabras: “De mi parte, deseo morir por Cristo y su fe”.

 

Dos mártires que murieron perdonando, que ofrecieron sus vidas por la paz y la concordia entre los colombianos.  Su recuerdo será una voz de ánimo para seguir trabajando en nuestra patria por la reconciliación.

 

      PADRE GUS       Gustavo Jiménez Cadena, S.J.                                          Pasto, julio 26 de 2017

Jaime Alvarez: Cien años

 

Todo el mundo en Colombia sabe que el 20 de julio se celebra el aniversario del grito de independencia.  Pero muy pocos saben que el 20 de julio de este año se cumplen cien años del nacimiento de un personaje que hizo historia en Pasto: el padre jesuita Jaime Álvarez Vásquez.

 

 

Como toda persona grande, el padre Álvarez fue admirado y querido por muchos y, al mismo tiempo, criticado y odiado por no pocos.  Más de la mitad de su larga vida de 84 años se la entregó a Pasto.  Admiró a Nariño: su cultura, sus gentes, sus paisajes.  Más aún, se sintió como hijo de esta bella y generosa tierra, aunque había nacido muy lejos de aquí, en un pueblo panelero de las montañas antioqueñas llamado Frontino.

 

Desde muy niño, cuando ayudaba a misa como acólito, se sintió llamado al sacerdocio.  Hizo sus estudios sacerdotales en el ambiente de rigor intelectual y ascético del seminario de Medellín.  Sacerdote a los 25 años.  Tres años después entró a la Compañía de Jesús.  En los meses turbulentos de El Bogotazo ya estaba radicado en Pasto.

 

“Hay mayor felicidad en dar que en recibir”: tal parece haber sido el lema orientador de Jaime.  Nunca preguntó qué podría recibir de Pasto sino qué le podría dar él a esta tierra.

 

Hombre de acción.  Las alborotadas ideas que bullían en su cerebro las convertía de inmediato en obras, siempre inspiradas por su fe cristiana y su sentir sacerdotal.  Ante los problemas y necesidades sociales no se preguntaba qué podían hacer otros sino qué podía hacer él; y de inmediato pasaba a la acción.  De ahí la larguísima lista de sus obras en favor de esta ciudad:

 

-          Dos emisoras de radio: Ecos de Pasto y Emisora Mariana, que conformaron el Centro Nariñense de Radiodifusión.

-          Hogar de Cristo para niños huérfanos.

-          Casa Mariana: centro de atención pastoral.

-           Librería Javier.

-          Museo Juan Lorenzo Lucero, de historia y cultura nariñense.

-          Costurero de la Casa Mariana.

-          Consultorio médico y odontológico.

-          Cafetería para pobres.

-          Funeraria popular.

-          Banco de San José: para recibir limosnas y repartirlas a los pobres.

-          Tipografía Javier.

-          Revista Cultura Nariñense: revista mensual de la que se publicaron 123 números.

-          Colección de libros “Biblioteca Popular Nariñense” y “Biblioteca Nariñense de Bolsillo”.

-          Escribió y publicó varios libros.  Entre ellos: ¿Qué es que en Pasto?, Biografía de San Ezequiel Moreno, El Fundador de Pasto, Gobernadores de Nariño, La Compañía de Jesús en Pasto y varios más.

 

La mayoría de estas obras, al perder relevancia debido a los cambios sociales, duraron unos años y desparecieron en vida de su fundador. 

 

Sus obras más emblemáticas - Hogar de Cristo, Librería Javier, Casa Mariana, Museo Juan Lorenzo y Emisora Ecos de Pasto-  permanecen hoy, notablemente ampliadas y fortalecidas, prolongando su presencia de servicio en ésta, su patria chica adoptiva.

 

Padre Jaime: nos unimos a la celebración de un feliz cumpleaños en la casa del Padre.

           Gustavo Jiménez Cadena, S.J.                         Pasto, julio 19 de 2017.

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