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Sucedió hace quinientos años.  El 31 de octubre de 1517 se considera como el día en que se inició la Reforma Protestante. Ese día el monje agustino Martín Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus famosas 95 tesis, que pretendían ser los temas para un debate teológico.

 

En sí, ésta fue una pequeña bola de nieve que se desprendió ese día de la cumbre de las montañas y, a medida que rodaba por la pendiente, fue adquiriendo ímpetu acelerado, hasta convertirse en la mayor de las avalanchas que han golpeado a la Iglesia Católica en toda la historia.

 

A principios del siglo XVI toda Europa, desde las fronteras rusas hasta Portugal, era católica.  Treinta años después, cuando murió Lutero en 1546, prácticamente la mitad del Continente se había desgajado de la Iglesia.

 

El 2 de julio de 1505, cuando el joven Martín Lutero regresaba de su casa a la universidad, bajo una gran tormenta, un rayo le cayó muy cerca.  Aterrorizado, gritó: “Santa Ana, ayúdame; me haré monje”.  Quince días después abandonó su carrera de abogado y entró al convento de los agustinos.

 

Martín Lutero fue un religioso fervoroso.  Hoy coinciden los historiadores en decir que Lutero fue un hombre con una sed sincera de Dios que vivía profundamente su vida espiritual. Un monje cumplidor y piadoso.  Sin embargo, paralelamente, se habla de un espíritu angustiado, atormentado por los escrúpulos, obsesionado por el pecado, con la vivencia de un Dios del terror y de la justicia divina como castigo. Tenía un temperamento contradictorio y violento.

 

Mucho más tarde, hacia 1514, en la llamada “revelación de la torre” descubrió al Dios de la misericordia: la justicia divina no es de castigo sino de amor.

 

La Iglesia del siglo XVI,  para ser fiel a su vocación cristiana, estaba necesitando una reforma radical,  una purificación a fondo que abarcara desde el sumo pontificado y continuara por los obispos, los monasterios y conventos, hasta el bajo clero y los fieles.

 

La historia que siguió a la publicación de las 95 tesis fue lamentable. Los ánimos se encendieron.  Empezó un enfrentamiento larguísimo y apasionado entre Martin Lutero y la Iglesia  romana, en el que se entremezclaron las razones teológicas, los prejuicios mutuos, los intereses políticos y los resentimientos personalistas.  Multitud de veces Lutero se refirió al Papa  como “diablo”, “prostituta”, “asno”.

 

Se culminó con la excomunión del fraile agustino y el rompimiento definitivo con Roma.  La cristiandad se dividió en dos, y con el tiempo la sección protestante se partió en mil pedazos más.

 

Hoy, al conmemorar el V centenario de la Reforma,  se busca reemplazar los muros de enfrentamiento por puentes tendidos hacia la unidad perdida. El Papa Francisco se reunió en Suecia, en oración ecuménica, con el presidente de la Federación Luterana para pedir perdón por la división perpetrada por los cristianos en ambas tradiciones.

 

 

Al regresar de Suecia, el Papa recalcó el mérito de Lutero de haber difundido la biblia  entre el pueblo cristiano raso: “Lutero fue un reformador en un momento difícil y puso la palabra de Dios en manos de los hombres”.  Y siguió así: “Quizás algunos métodos no fueron los correctos, pero si leemos la historia vemos que la Iglesia no era un modelo que imitar: había corrupción, mundanismo, afección a la riqueza y al poder”. Es de advertir que la relajación religiosa estaba bastante generalizada. Lutero, en una de sus conversaciones de sobremesa, había dicho: “la vida de los papistas es tan mala como la nuestra”.

 

 

Del Papa Francisco son también estas frases conciliadoras: “El estudio cuidadoso y riguroso, libre de prejuicios y polémicas ideologías, permite a las Iglesias, hoy en diálogo, discernir y asumir aquello que de positivo y legitimo había en la Reforma, y distanciarse de los errores, las exageraciones y los fracasos que llevaron a la división”.

 

 

                          Gustavo Jiménez Cadena, S.J.              Pasto, octubre 18 de 2017.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Quedan pocos días para postular a las mujeres lideresas cuyo trabajo por la comunidad las hace merecedoras de un reconocimiento especial, como el entregado por Cafam, durante tres décadas. Las nominaciones las puede hacer cualquier ciudadano, en las cajas de compensación o clubes rotarios regionales.  

 

 

Hasta el próximo 3 de noviembre se pueden entregar los documentos con la descripción detallada de la obra, fotografías y videos, junto con el formulario diligenciado, el cual se puede descargar en la página web http://www.cafam.com.co/premio-cafam-mujer/, donde también encontrarán los requisitos del concurso.

 

 

Se puede proponer el nombre y la gestión de cualquier mujer mayor de 18 años, sin importar su situación social o económica, y cuya labor cumpla con los propósitos que inspiraron el galardón que en el próximo año llega a su trigésima edición.

 

 

El  premio Cafam a la mujer es una distinción a nivel nacional, en la que pueden participar las mujeres que por su trabajo desinteresado y pertinente contribuyen al progreso de sus comunidades, creando mejores condiciones para el futuro.

 

 

 El plazo para diligenciar la inscripción de candidatas, vence el viernes 3 de noviembre de 2017, a las 5:00 de la tarde; los encargados de recepcionar la documentación, son los funcionarios de las Cajas de Compensación Familiar y los Clubes Rotatorios de las ciudades capitales;  la ganadora y las dos menciones de honor recibirán un importante incentivo económico, al igual que el postulante de la Mujer Cafam 2018.

 

 

Para Mayor información se puede consultar la página web www.cafam.com o a través de la Sede administrativa Cafam Floresta,  ubicada en la Carrera 68 # 90 – 88 Bogotá. PBX 646 80 00 Exts: 2897 – 2870.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Gracias al trabajo coordinado entre uniformados y civiles pertenecientes a organizaciones ambientalistas, la cooperación del Cuerpo de Bomberos, y la participación de estudiantes y docentes de la Institución Educativa Diego Luis Córdoba del Municipio de Linares; se llevó a cabo la limpieza y mantenimiento del nacimiento de la quebrada La Laguna.

 

Esta actividad busca preservar el caudal de la fuente hídrica, y mantener la pureza de sus aguas, para ello se recogió el material orgánico e inorgánico que pudiera afectar el ecosistema en mención, bolsas plásticas, botellas, desechos de basura y otros elementos fueron retirados para prevenir la contaminación de este afluente, del que se surten más de 150 personas.

 

Cabe anotar que La Laguna, es uno de los riachuelos que provee de agua potable al Municipio de Linares, por eso la importancia de concientizar a la gente de no arrojar basuras, ni otros agentes contaminantes que perjudiquen y alteren su cauce y la composición química del vital líquido.

 

Los efectivos, adscritos a la Estación de Policía de Linares, resaltaron la importancia prevenir y educar a la comunidad en el cuidado de la naturaleza como fuente de vida, y a la vez reafirmaron el compromiso de seguir trabajando por el bienestar de la población en el marco de la Estrategia de Convivencia y Seguridad Ciudadana.

 

Este tipo de jornadas ambientales se vienen desarrollando en otros municipios del Departamento de Nariño, como una contribución de la fuerza pública en la preservación de la biodiversidad, misión institucional de la Policía Nacional de preservar la vida.   

 

Por último, invitaron a las personas residentes en las riberas de los ríos y en zonas rurales a participar activamente para defender la flora y fauna de su entorno y a denunciar  bajo reserva cualquier acción que ponga en riesgo la tranquilidad y convivencia a través de la línea 123.

 

Por: Erasmo Escobar Santander.

 

Así lo dio a conocer el Gobernador de Nariño, Camilo Ernesto Romero Galeano, al  lanzar un campanazo de alerta, sobre la existencia de un cordón humanitario en la población de Cumbitara, ubicada a 164 kilómetros al noroccidente de la capital nariñense, donde según palabras del mandatario departamental la población campesina se ha organizado para impedir la sustitución forzada de cultivos ilícitos.

 

Teniendo en cuenta lo ocurrido en días pasados en Tumaco, donde varios campesinos resultaron muertos y otros heridos, en confusos hechos, que son materia de investigación y que llevaron a la Policía Nacional a relevar más de 100 hombres que estaban en el área cuando ocurrió esta tragedia, Romero Galeano, se pronunció para tratar de evitar que se repitan situaciones que lamentar en el territorio nariñense.

 

Al respecto, también enfatizó en que no se puede volver al país del pasado, donde la violencia dominó la cotidianidad de los campesinos, que no encontraron alternativas reales de subsistencia y, que no se debe privilegiar una estrategia para dar resultados desde el escritorio, pues la problemática social es más compleja y se debe dar soluciones que incidan positivamente en el territorio y desde el territorio.

 

La preocupación del mandatario  seccional se refleja en sus pronunciamientos, claros y contundentes, que no pretenden esconder una realidad que se pensó superada y, que por el contrario se sigue padeciendo en la región.

 

“Cómo es posible que Congreso apruebe 300 mil millones para sustitución en todo el país cuando solo Nariño requiere un billón”, fue uno de los cuestionamientos planteados por Romero.

 

La situación de Cumbitara, es de cuidado, ya que los labriegos están dispuestos a erradicar el cultivo de las matas de coca, pero sin acompañamiento estatal, que genere condiciones de progreso sostenible, sin infraestructura vial, sin educación de calidad, sin fuentes de empleo, las familias están condenadas a la pobreza o al desplazamiento.

 

Bajo esas condiciones, grupos  al margen de la ley han forzado al campesino a cultivar la hoja de coca, como única alternativa de sustento; es por esto que no se debe estigmatizar a los pobladores, que vieron llegar este flagelo a sus tierras, hace años, cuando en décadas pasadas Nariño, era un remanso de paz.

 

Precisamente, el burgomaestre departamental, hace el reclamo ante el gobierno central para que se tomen las medidas que garanticen la seguridad, tranquilidad y los derechos de los campesinos que habitan en zonas afectadas por el narcotráfico.  “Nariño le apostó a la paz para ser parte del país futuro. No es justo que sigamos sufriendo la barbarie que creíamos del pasado” - subrayó.

 

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